Día 6: Visita al Elephant Nature Park

La visita al Elephant Nature Park (Parque Natural de Elefantes) fue lo primero que reservamos una vez que tuvimos los vuelos a Tailandia. De todas las posibilidadess que aparecían en…

La visita al Elephant Nature Park (Parque Natural de Elefantes) fue lo primero que reservamos una vez que tuvimos los vuelos a Tailandia. De todas las posibilidadess que aparecían en su web, elegimos “Elephant Trail – Single Day” ya que nos permitiría, entre otras cosas y a diferencia de otras opciones, caminar al lado de los elefantes por el bosque. El precio fueron 2500 bahts (unons 65€) por persona e incluía transporte desde el alojamiento al campamento, guía en inglés, comida vegetariana y duchas para quitar el barro.

Habíamos recibido un email de los organizadores de la excursión al Elephant Nature Park con instrucciones una vez que realizamos la reserva. En ese email, indicaban que nos recogerían entre las 8:00 y las 8:30 en la puerta de nuestro hostel. Al estar dentro de la llamada zona centro de Chiang Mai, ofrecen esta posibilidad, sino se debe ir a su oficina principal, que está ubicada allí. Además, recomendaban llevar crema solar, repelente de mosquitos, ropa para cambiarse y lo necesario para darse una ducha.

Chiang Mai Elephant Nature Park Sila Sanctuary Guia Grupo

Foto con el guía

 

Desarrollo de la visita al Elephant Nature Park

El día comenzó temprano, ya que a las 8:10 pasaron a recogernos en una mini-van en la que ya venían dos personas más, junto con el conductor y el guía. Luego, fuimos a por el resto de la gente y, una vez que estábamos todos, tomamos dirección al “Sila Elephant Sanctuary”, el lugar en el que pasaríamos el día.
Durante el trayecto nos pusieron un vídeo en el que explicaban los posibles riesgos al estar entre elefantes y  las cosas que no deberían hacerse si no queríamos acabar golpeados por uno de ellos durante la visita al Elephant Nature Park. El campamento se encontraba a una hora y media aproximadamente del centro de Chiang Mai y por el camino paramos a tomar un café.
Una vez en el campamento nos explicaron que, justo al lado, había otra empresa que se dedicaba a los paseos en elefante, algo que se consigue solo mediante el maltrato. Nos remarcaron que si subíamos fotos en redes sociales de la entrada del centro, que no apareciese nada de la otra gente por detrás.

Sila Elephant Sanctuary

Sila Elephant Sanctuary

 

La primera imagen que tuvimos en el Elephant Nature Park fue la de los animales en completa libertad que se acercaron a nuestra llegada. Eso sí, con un cercado separando su zona de la nuestra aunque había un elefante bebé que conseguía esquivarla, pero no era peligroso.

Elefante bebé en el Elephant Nature Park

Elefante bebé en el Elephant Nature Park

 

A continuación, nos explicaron como preparar una especie de bolas hechas con distintos alimentos para los elefantes, a base de semillas, arroz, verduras,…y participamos en el proceso. Después, las dejamos secando al sol.

Visita al Elephant Nature Park

Preparando la comida de los elefantes


 
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Lo siguiente que hicimos fue alimentar a los elefantes con plátanos. Es increíble la velocidad con la que los pueden comer y la habilidad que tienen con la trompa.

Platanos para todos

Platanos para todos

 

Una vez terminamos de alimentarles, nos tocó comer a nosotros. La gente del campamento había preparado comida vegetariana a base de verduras, arroz, noodles y fruta. La verdad que todo estaba muy rico.

Comida vegetariana en el campamento

Comida vegetariana en el campamento

 

Nos dejaron un rato para descansar con vistas directas a los elefantes y después nos avisaron para ir a dar el baño de barro a los elefantes. Nos metimos en una poza de barro con ellos, que estaban allí tumbados y se lo esparcimos por todo el cuerpo. Tienen una piel muy dura y con bastante pelo. También aprovechamos para lanzarnos barro entre nosotros, como niños pequeños jeje

Embadurnando en barro a nuestro nuevo amigo

Embadurnando en barro a nuestro nuevo amigo

 

Desde allí, los guiaron a otra zona donde les quitamos el barro. Una experiencia única, estar tan cerca de animales tan grandes y a los que se ve que están bien cuidados.

Quitándoles el barro a los elefantes...y a nosotros

Quitándoles el barro a los elefantes…y a nosotros

 

Reflexión: No puedo olvidar en el día que pasamos con los elefantes, fue alucinante, guardo un muy buen recuerdo y aunque me pareció que los animales estaban perfectamente cuidados y se les trataba muy bien, mi sensación después de todo es que su libertad estaba limitada pese a estar en un terreno muy amplio. Es cierto que son elefantes rescatados y es posible que necesiten estar más controlados, no lo sé, pero al final, día tras día reciben visitas de gente que como nosotros pretendemos ayudar, y tal vez eso no sea lo mejor para ellos. El problema es que hay otras dos variables en juego: el dinero que conlleva cuidarlos y que pasaría si no hubiese esta financiación extra, y que ocurriría si en lugar de en el campamento estuviesen en libertad por culpa de la caza furtiva. Por desgracia, esto ya está fuera de nuestro alcance…

Antes de irnos del Elephant Nature Park, estuvimos hablando con el guía. Nos contó que acababa de cumplir 21 años y que, a finales de semana, debía volver a su pueblo para la lotería del servicio militar. Es un proceso en el que una vez pasado el reconocimiento médico, tienes que sacar una tarjeta de una urna. Si la tarjeta es negra quedas exento del servicio militar. En cambio, si es roja, deberás realizarlo. A su vez, la duración del servicio dependerá del nivel de estudios, siendo más corto si el nivel académico es más alto. Se sorprendió bastante cuando le dijimos que en España el servicio militar no funcionaba así.

A nuestro regreso, sobre las 16:30, fuimos directos al hostel para buscar las posibles formas de llegar al día siguiente al Parque Nacional Doi Inthanon. El dueño del hostel, contactó con un conocido y lo dejamos cerrado. Por 3000 bahts (unos 80€) para todo el grupo, tendríamos desplazamiento y decidiríamos las paradas dentro del parque.
Con el día siguiente organizado, decidimos ir a darnos un masaje de pies y espalda justo al lado del hostel. Una hora por 250 bahts (menos de 7€), para recuperar de tanto madrugón y cansancio.
Aprovechamos para cambiar algo más de dinero, esta vez a 38,25 bahts por euro y luego, en una terraza, tomamos unas cervezas Chang, la cerveza más conocida de Tailandia.
Aún quedaba por vivir una experiencia nueva más en el día. Decidimos ir a ver unos combates de Muay Thai que se celebraban por la noche en el Chiang Mai Boxing Stadium. Pagamos 600 bahts (sobre 15€) por persona y había 6 combates. Había luchadores tailandeses y japoneses también y las edades iban desde los 12 a los 20 aproximadamente. Estuvo muy entretenido. Es increíble ver el respeto que se muestran antes, durante y después de los combates, pese a estar dándose unos golpes tremendos.

Combate en el Chiang Mai Boxing Stadium

Combate en el Chiang Mai Boxing Stadium

 

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Día 5: Visita al Parque Histórico de Sukhothai

Antes de comenzar la visita al Parque Histórico de Sukhothai, decidimos desayunar en el alojamiento en lugar de ir al sitio en el que habíamos cenado ayer aunque no nos…

Antes de comenzar la visita al Parque Histórico de Sukhothai, decidimos desayunar en el alojamiento en lugar de ir al sitio en el que habíamos cenado ayer aunque no nos gustó tanto, ya que no tenían comida típica, sino cosas más orientadas a gente extranjera, como desayuno americano, continental,…y nada de Pad Thai o arroz.

Desayuno Guesthouse

Pudimos dejar nuestras mochilas en el alojamiento guardadas, y uno de los dueños nos llevó hasta el Parque Histórico de Sukhothai por 50 bahts (algo más de 1€) cada uno. Como le dijimos que necesitaríamos bicicletas, nos dejó en una calle cercana al parque, donde pudimos alquilarlas. Eran bastante antiguas y estaban muy gastadas pero solo nos costaron 30 bahts (menos de 1€) cada una.

Visita al Parque Histórico de Sukhothai

Bicicleta añeja para recorrer el Parque Histórico de Sukhothai

 

Visita al Parque Histórico de Sukhothai

El Parque Histórico de Sukhothai se encuentra situado en una zona considerada Patrimonio Mundial de la Unesco desde el año 1991, en la parte antigua de Sukhothai, considerándose en la actualidad uno de los lugares más importantes en cuanto a la historia pasada de Tailandia.

En la entrada principal del parque se pueden adquirir entradas para la zona central del parque y también para otras zonas más alejadas. Inicialmente, cogimos solo para la zona central, a sabiendas de que si queríamos ver más zonas, podríamos sacar los tickets más adelante.
Comenzamos nuestra andadura por el parque visitando el templo Wat Mahathat, probablemente el más impresionante de todos. Es el templo más importante de Sukhothai, y destaca por su estupa principal, sus pasillos y por albergar otras 200 estupas más pequeñas, entre otras cosas. La estupa principal tiene un Buda gigante que está rodeado de otras 8 estupas.

Buda gigante y estupas en Wat Mahathat

Buda gigante y estupas en Wat Mahathat dentro del Parque Histórico de Sukhothai

 

Luego, fuimos a ver el templo Wat Sri Savaya, bastante apartado y que transmite mucha calma. Tiene 3 estupas impresionantes, decoradas con imágenes de Buda y otras caras, a las que se podía entrar y donde vimos algún que otro murciélago.

Estupas del Wat Sri Savaya vistas a través de la entrada

Estupas del Wat Sri Savaya vistas a través de la entrada

 

El templo Wat Sa Si, tiene una estupa muy alta con una figura de un Buda blanco a su lado. Se encuentra totalmente rodeado de agua, lo que lo hace más espectacular aún, y para llegar tendremos que cruzar un puente de madera.

Estupa y Buda blanco a la derecha en el Wat Sa Si

Estupa y Buda blanco a la derecha en el Wat Sa Si

 

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Durante el paseo en bicicleta, nos encontramos con una señora que vendía bolsas de plástico llenas de peces, ranas, serpientes…para liberarlas en un estanque cercano. Algo bastante curioso y que no entendimos muy bien. Echamos un vistazo en el estanque donde se liberaban esos animales y la verdad que la variedad que allí había era llamativa cuanto menos.

Te vendo animales vivos para soltar en el estanque y no me pongo ni colorada

Te vendo animales vivos para soltar en el estanque y no me pongo ni colorada

 

Una vez fuera de la zona central, se notaba que había muy poca gente visitando los templos más alejados. Nos acercamos en primer lugar al templo Wat Sorasak, donde destacan las figuras de los elefantes rodeando una estupa Se encuentra en una zona amplia y espaciosa.

Elefantes en el Wat Sorasak

Elefantes en el Wat Sorasak

 

En otro templo que visitamos, lo que más me llamó la atención fueron los mensajes que colgaban de sus árboles. Casi cada árbol tenía un cartel. Son mensajes que resumen la filosofía de vida budista: vivir de forma simple, pacífica, respetando a los demás, meditando y siendo feliz. Acostumbrados al ritmo de vida de la ciudad, donde parece que todo el mundo va con prisa y que lo único que importa es tener más que el de al lado al precio que sea, leer algo así, en ese entorno, donde solo se escuchaban algunos pájaros, sin gente, te hace pensar en cuánto puede llegar el ser humano a complicar su existencia con cosas que muchas veces son intranscendentes. Recopilé algunos de esos mensajes en una publicación de Instagram.

Después, fuimos al templo Wat Si Chum, que destaca por albergar en su interior un Buda de unos 15 metros de alto, una de las imágenes más conocidas del Parque. Visto desde lejos, se puede adivinar el Buda entre dos columnas de piedra de la misma altura.

Buda gigante en el Wat Si Chum

Buda gigante en el Wat Si Chum

 

Como el calor era exagerado, unos 36°, decidimos parar a comer en un restaurante de una carretera de la zona antes de proseguir con la visita, aunque como ya quedaba poco por ver lo que hicimos fue recorrer la parte principal del parque tranquilamente dando un paseo en la bicicleta, ya que nuestro autobús con dirección a Chiang Mai no salía hasta las 6 de la tarde y aún teníamos tiempo.

Un poco de tontería no viene mal

Un poco de tontería no viene mal

 

Cuando nos cansamos, dimos por terminada la visita al Parque Histórico de Sukhothai y fuimos a devolver las bicicletas. Allí, avisaron al conductor del hostel, que vino a buscarnos para ir a recoger nuestras mochilas. Como aún quedaba tiempo para coger el autobús, decidimos comer algo en el sitio donde habíamos cenado el día antes. La señora se puso muy contenta de vernos y nosotros contentos por lo rica que estaba la comida, aunque esta vez elegimos platos menos picantes. Después fuimos a la estación que estaba al lado y pudimos ver como a las 6 en punto de la tarde, el himno de Tailandia comenzó a sonar y todo el mundo se levantó y se quedó quieto hasta que terminó.

Estación de autobuses de Sukhothai

Estación de autobuses de Sukhothai

 

El resto del día, poco que destacar. El viaje en autobús hacia Chiang Mai fueron algo más de 5 horas en un autobús en el que el aire acondicionado nos obligó a ponernos chaqueta para no morir congelados. Los asientos eran bastante incómodos. Nos fijamos que había varios monjes en el autobús, e investigando descubrimos que ellos viajan gratis, entre otros privilegios. También que cuando las familias tienen pocos recursos, envían a sus hijos a que se ordenen monjes y así puedan labrarse un futuro mejor, pudiendo asistir a la escuela primero y a la universidad después. Lo curioso es que en cualquier momento pueden dejar de ser monjes para adoptar una vida normal, casarse, tener hijos…

Cuando llegamos a la estación, había una especie de furgonetas esperando para ver si la gente necesitaba transporte, como era nuestro caso. Por 50 bahts (algo más de 1€) cada uno, nos llevó a nuestro alojamiento en Chiang Mai, “Hostelito@chiangmai”. El dueño nos espero amablemente pese a la hora, las 0:30. Comimos algo en un Seven Eleven cercano y nos fuimos directos a dormir. Al día siguiente nos esperaban los elefantes, uno de los highlights del viaje.

 

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Día 4: Llegada a Sukhothai. Bye Bye Bangkok.

Para este cuarto día teníamos planeada nuestra llegada a Sukhothai, ciudad que decidimos visitar principalmente por su Parque Histórico. Han sido unos días muy intensos en Bangkok, una ciudad gigante…

Para este cuarto día teníamos planeada nuestra llegada a Sukhothai, ciudad que decidimos visitar principalmente por su Parque Histórico. Han sido unos días muy intensos en Bangkok, una ciudad gigante donde hemos descubierto parte de su pasado y su cultura y también nos hemos divertido bastante.

Volvimos a desayunar al puesto cercano al alojamiento porque nos había gustado bastante. Esta vez tocó probar los pancakes con mango y miel. ¡Espectaculares!

Desayuno Bangkok Ultimo Día

Pancakes con mango y miel

 

Viaje y llegada a Sukhothai

Después, nos dirigimos a una calle con más tráfico para parar dos taxis que nos llevasen al aeropuerto. Paramos a varios pero nos pedían 600 bahts (algo más de 15€) por el trayecto y cuando les decíamos que no, que queríamos que pusiesen el taxímetro, decían que no con la cabeza y se iban. Finalmente, conseguimos parar a dos que accedieron sin problema a poner el taxímetro. El conductor del taxi en el que me subí yo nos preguntó si queríamos ir por la vía rápida y le dijimos que sí, por lo que tuvimos que abonar 50 bahts (menos de 2€) primero y otros 25 bahts (menos de 1€) después en los peajes habilitados. En poco más de 45 minutos llegamos al aeropuerto, aunque el tráfico es bastante caótico en Bangkok y siempre te ves en medio de algún atasco. El precio final fueron 300 bahts (unos 8€). Para que os hagáis una idea, el día que llegamos a Bangkok pagamos 700 bahts (casi 20€) por el trayecto en sentido contrario, por lo que siempre decidles que activen el taxímetro  y sino buscad a otro.

Mostradores de Bangkok Airlines

Mostradores de Bangkok Airways

 

En el aeropuerto hay una zona específica para comer, donde se pueden encontrar restaurantes de comida tailandesa, japonesa, puestos de fruta o cosas más occidentales como Mc Donald’s. Como aún estaba reciente el viaje a Japón, tomé un plato de Yakisoba.
El vuelo de Bangkok a Sukhothai lo hicimos con la compañía Bangkok Airways. La duración fue de poco más de una hora y el avión era más pequeño de lo normal, con solo dos filas a cada lado y con hélices.

Antes de subir al avión de hélices con destino a Sukhothai

Antes de subir al avión de hélices con destino a Sukhothai

 

Me llamó la atención que pese a lo corto del trayecto repartiesen comida algo que ya no suele verse. Nos dieron un plato de arroz con verduras y gambas, que picaba mucho y también fruta, agua y café.

Comida durante el vuelo

Comida durante el vuelo

 

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El aeropuerto de Sukhothai es muy pequeño y a la vez muy bonito. Tiene estanques, estatuas y tejados llamativos. Una vez que aterriza el avión, esperan en la pista con varios carritos para llevar a la gente desde el avión a la terminal. La terminal no tiene paredes, solo tejado y el equipaje facturado lo entregan a la mano las personas que descargan los carros de las maletas. Muy curioso la verdad.

Llegada a Sukhothai

Terminal del aeropuerto de Sukhothai

 

Para salir de allí, solo hay 2 opciones. Alquilar un coche o coger un transfer que te lleva directo al lugar que le digas. Nosotros elegimos el transfer y nos cobraron 180 bahts (5€ más o menos) a cada uno por ir en una furgoneta con otras 5 personas. El nombre de la compañía es Eddy Airport Transfers, aunque diría que es la única.
Nos dejaron justo al lado de la estación de autobuses, a unos 50 metros del sitio en el que íbamos a dormir, el RuengsriSiri Guesthouse. Como al día siguiente tomábamos dirección a Chiang Mai, entramos antes a la estación de autobuses para dejar el billete comprado y despreocuparnos. Lo cogimos con la compañía Esan Tour ubicada en la ventanilla número 5, que ofrecía el trayecto a las 6 de la tarde, con lo que tendríamos tiempo suficiente para visitar el Parque Histórico durante el día y evitar andar apurados, ya que otra de las empresas que ofrecía el servicio, tenía muchos trayectos durante la mañana y el último trayecto a las 13:40, pero era muy justo.

Billete de autobús Sukhothai - Chiang Mai

Billete de autobús Sukhothai – Chiang Mai

 

El precio fueron 207 bahts (algo más de 5€) y el autobús nos dijeron que sería de segunda categoría con aire acondicionado y que saldría del andén número 8.
Con todo ya listo, nos dirigimos al hostel para poder ir a descansar un poco. El precio por una habitación para los 5, fueron 650 bahts (unos 17€ a dividir entre 5).

Entrada del hostel

Entrada del hostel

 

Como en la zona no había nada o casi nada que hacer, fuimos a cenar a un sitio que habíamos visto al llegar. En la entrada estaban sentados sus dueños, un matrimonio mayor. Rápidamente se acercaron a nosotros para traernos la carta. Como no hablaban nada de inglés, nos costó un poco entendernos, al final terminamos señalando las imágenes de los cárteles y pidiendo aleatoriamente. Por culpa de eso, me comí el plato más picante de mi vida, me dolía hasta el paladar. Pero todo estaba muy bueno. Por unos 8 platos de comida, fruta para el postre y las bebidas, solo nos cobraron 355 bahts (menos de 10€ por una cena de 5 personas). Pagamos 400 bahts y el resto lo dejamos de propina y se pusieron muy contentos.

Sitio donde comí el plato más picante de mi vida

Sitio donde comí el plato más picante de mi vida

 

Para acabar el día, estuvimos viendo en la habitación la película de “Resacón 2: ahora en Tailandia”, aunque de momento no hemos tenido tantos problemas como los protagonistas jeje

 

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Día 3: Visita al Parque Histórico de Ayutthaya

Desayunamos por menos de 5€ cada uno en un puesto al lado del alojamiento donde servían pancakes, pad thai, ensaladas de fruta… o platos que podías hacer a tu gusto…

Desayunamos por menos de 5€ cada uno en un puesto al lado del alojamiento donde servían pancakes, pad thai, ensaladas de fruta… o platos que podías hacer a tu gusto marcándolo en una lista. Todo muy bueno y sonando música reggae de fondo para comenzar el día relajados antes de partir para nuestra visita al Parque Histórico de Ayutthaya.

Desayuno Bangkok

Local de desayunos al lado del hostel

 

Desayuno

Parte del desayuno

Cómo llegar al Parque Histórico de Ayutthaya

Nos dividimos para ir a la estación de Mo Chit, situada cerca del famoso mercado de Chatuchak, desde donde cogeríamos una furgoneta para ir a Ayutthaya. Unos fuimos en taxi y otros en tuk-tuk. El taxista puso a correr el contador y nos dio un rodeo importante, además de pasar por varios atascos, y aún así solo pagamos 160 bahts (unos 4€) por casi 1 hora de trayecto. El viaje en tuk-tuk de los otros costó 250 bahts (casi 7€) y, como llegaron antes que nosotros a la estación, fueron buscando desde donde se salía y así al llegar fuimos directos sin perder más tiempo.
Los tickets para ir a Ayutthaya costaron 60 bahts (menos de 2€) ida y lo mismo para la vuelta, y nos dijeron que la furgoneta no saldría hasta que se completaran las 12 plazas que tenía.

Visita al Parque Histórico de Ayutthaya

Furgoneta en la que viajamos

 

Aquí he de decir que, como no habíamos madrugado en exceso, y como quedaban dos plazas por cubrir, decidimos darle al conductor 120 bahts (algo más de 3€) más y salir de inmediato, para no perder mucho más tiempo. Tardamos una hora y media aproximadamente en llegar pero con el aire acondicionado se hizo menos duro.

Una vez allí, en el sitio donde paran todas las furgonetas, había un montón de conductores de tuk-tuks esperando y vinieron rápidamente a ofrecerse. Por 250 bahts (menos de 7€) cada uno nos llevaron por los templos durante 4 horas, suficiente para ver los templos que teníamos anotados como los más interesantes. Habíamos leído sobre la posibilidad de alquilar bicicletas, pero las distancias eran bastante grandes y preferimos el tuk-tuk.

Vistas desde el tuk-tuk con dirección al Parque Histórico de Ayutthaya

Vistas desde el tuk-tuk con dirección al Parque Histórico de Ayutthaya

 

Visita al Parque Histórico de Ayutthaya

Antes de empezar con los templos, indicar que el Parque Histórico de Ayutthaya es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 1991 y que Ayutthaya fue capital del reino de Siam entre los años 1351 a 1767.

El primer templo que visitamos fue el Wat Yai Chai Mongkhon. Tiene una estupa central a la que se puede subir por unas escaleras, donde lo único que hay es una especie de pozo donde la gente tira monedas, aunque no se bien con qué propósito. El templo está lleno de budas, siendo el más destacado de un buda reclinado tapado con una túnica amarilla. El precio fueron 20 bahts (unos 50 céntimos de €).

Parte frontal del Wat Yai Chai Mongkhon

Parte frontal del Wat Yai Chai Mongkhon

 

La siguiente parada fue en el Wat Maha That. Lo que más llama la atención, es la cabeza de buda metida entre las ramas de un árbol, donde se agolpa la mayoría de la gente. También hay bastantes estupas y estatuas alrededor y el recinto abarca una gran extensión, donde también se puede ver influencia de Camboya. La entrada fueron 20 bahts (50 céntimos de €).

Cabeza de Buda en Wat Maha That

Cabeza de Buda en Wat Maha That


 
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A continuación, nos llevaron al Wat Phra Sri Sanphet, bajo mi opinión el más bonito. Antes de entrar, el conductor nos comentó que se podía realizar un paseo en elefante por la zona que rápidamente declinamos, ya que aunque parezca algo típico y divertido, esos animales han sido maltratados para que la gente pueda ir encima.
La entrada tenía un precio de 50 bahts (poco más de 1€), y al entrar, directamente te encontrabas con 3 estupas impresionantes por su tamaño, simetría y conservación, que guardan las cenizas de 3 reyes.

Estupas principales en Wat Phra Sri Sanphet

Estupas principales en Wat Phra Sri Sanphet

 

Antes de parar a comer, el conductor nos llevó a ver el Wat Lokaya Sutha. No se paga entrada, ya que básicamente lo que se ve es un Buda Tumbado, una figura muy recurrente en este país. Aunque había muchas mujeres locales vendiendo ofrendas florales e incienso.

Buda Tumbado en Wat Lokaya Sutha

Buda Tumbado en Wat Lokaya Sutha

 

Después de comer, y para completar la visita al parque, fuimos a ver el Wat Chaiwatthanaram, bastante concurrido y en el que destaca una gran estupa rodeada de otras 4 más pequeñas.

Wat Chaiwatthanaram

Wat Chaiwatthanaram

 

Una vez terminadas las visitas que teníamos planificadas dentro del Parque Histórico de Ayutthaya, el conductor del tuk-tuk nos llevó de vuelta a la zona de las furgonetas y partimos hacia Bangkok. El viaje de vuelta fue un infierno sin aire acondicionado.
De vuelta en el alojamiento, descansamos un rato antes de salir a cenar. Elegimos un sitio cercano, en una de las callejuelas paralelas al hostel, controlado por una señora mayor y donde la comida estaba muy bien.
Luego fuimos a tomar algo a Khao San Road y probamos escorpión frito, aunque parece algo más para turistas que una costumbre de los locales. También estuvimos intentando, desde nuestra mesa, distinguir algún Ladyboy entre la multitud.

 

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Día 2: Gran Palacio Real de Bangkok y Templos

Nos levantamos pronto porque nos esperaba un día largo visitando algunos de los lugares más destacados de Bangkok, los considerados obligatorios. A las 9 de la mañana la temperatura ya…

Nos levantamos pronto porque nos esperaba un día largo visitando algunos de los lugares más destacados de Bangkok, los considerados obligatorios. A las 9 de la mañana la temperatura ya era de 30° y con esas nos fuimos a desayunar a un sitio pequeño en el que solo había locales y en el que tuvieron que rescatar de la trastienda un papel con los nombres de los platos en inglés. Empezar el día con un buen plato de arroz o unos noodles no está nada mal.
Con el depósito a tope, nos dirigimos caminando a la zona del Gran Palacio Real de Bangkok y los templos cercanos.

Paseando calle Bangkok

Caminando en dirección al Palacio Real de Bangkok

 

Advertencia: Por el camino, se nos acercó un hombre y nos intentó convencer de que era día de rezo y que el Palacio Real no abriría hasta las 12 de la mañana, pero como ya nos conocíamos este tipo de jugadas porque habíamos leído sobre ellas, seguimos adelante. En realidad, lo único que quería era que pasásemos por un mercado cercano para ver si comprábamos algo de su tienda.

Avanzamos un poco y, al preguntar por la puerta de entrada, nos volvieron a intentar convencer de que estaba cerrado porque en ese momento estaba rezando la gente local y que, mientras tanto, podíamos ir a comprar ropa a una tienda que estaba a 10 minutos en tuk-tuk. Un poco cansados de que nos intentasen engañar, y como teníamos al lado el templo Wat Pho, decidimos cambiar la ruta planificada y visitar este templo primero. El precio de la entrada fue 100 bahts (menos de 3€) e incluía una botella de agua fría, lo cual se agradece. No hizo falta hacer cola. El código de vestimenta en este templo es poco restrictivo, así que pudimos entrar en pantalón corto y camiseta de manga corta.

Wat Pho o Templo del Buda Reclinado

Wat Pho o Templo del Buda Reclinado

 

Wat Pho es un templo budista, que fue levantado en el siglo XVII y es conocido por la figura del Buda Reclinado bañado en pan de oro que alberga en su interior, del que llama la atención su tamaño, siendo el más grande de Tailandia con más de 40 metros de largo y unos 15 metros de alto. Para entrar a la dependencia en la que se encuentra, es necesario descalzarse.

Buda Reclinado

Buda Reclinado

 

En la pared que está detrás de la figura del Buda hay de 108 vasijas, donde los más fieles van depositando una moneda en cada una de ellas y que representa la tradición de dar limosna. Son unas monedas especiales que se adquieren allí mismo por 20 bahts (unos 50 céntimos de €).

El resto del recinto está lleno de estupas muy coloridas y llamativas, 91 en total. Además, las 4 más cercanas al Buda Reclinado, que son las más grandes, representan cada una de ellas a un rey de la dinastía Chakri (Rama I, Rama II, Rama III y Rama IV).

Hay muchas puertas custodiadas por guerreros de piedra, y son todos diferentes y muy llamativos.

Distintas estupas en el templo

Distintas estupas en el templo

 

Maravillados por la belleza del Wat Pho, caminamos unos 20 minutos aproximadamente para llegar a la entrada principal del Gran Palacio Real de Bangkok. En la entrada, una señora decidía quien debía ir a otra estancia a comprar un pantalón largo si creía que la ropa que vestíamos no era adecuada. Recomiendo llevar pantalón largo, para no tener que comprar uno allí por 200 bahts (poco más de 5€), como tuvimos que hacer nosotros y que es bastante feo y de mala calidad por cierto.
Con nuestros nuevos pantalones, fuimos a la entrada principal, donde sacamos las entradas por 500 bahts (sobre 13€) y tampoco fue necesario hacer cola pese a la gran cantidad de gente que había.

El Gran Palacio Real de Bangkok fue la residencia oficial del rey de Tailandia entre los siglos XVIII y mediados del siglo XX. Su construcción comenzó en 1972 bajo el reinado del rey Rama I y está pegado al río Chao Phraya. Está rodeado de un muro que servía como protección.
Lo primero que nos encontramos fue el templo Wat Phra Kaew o del Buda Esmeralda, el templo budista más importante de Tailandia. El Buda Esmeralda se encuentra en el Ubosoth o Sala de Ordenación. Deberemos entrar descalzos y no está permitido realizar fotos. Únicamente gente local podrá rezar allí. No llama mucho la atención viendo el resto de construcciones que hay por la zona.

Gran Palacio Real de Bangkok

Gran Palacio Real de Bangkok

 

Durante nuestra visita podemos disfrutar de los numeros guerreros, estupas o estatuas que hay por el recinto y, además, podemos ver una impresionante réplica del Angkor Wat de Camboya.

Gran estupa dorada

Gran estupa dorada

 

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También impresiona el patio central del Palacio Real de Bangkok, donde puede verse la zona de recepción y el edificio Chakri Mahaprasad Hall.

Chakri Mahaprasad Hall

Chakri Mahaprasad Hall

 

Terminada la visita, aprovechamos para recargar fuerzas en un puesto cercano lleno de fruta fresca. Una bolsa de ananas (piña) por 100 bahts (algo más de 2€) me parece más que justo y están deliciosas.
Seguimos recorriendo a pie la zona para dirigirnos a otro templo budista, el Wat Arun o del Amanecer. Como está algo lejos caminando, decidimos parar antes a comer, y sin querer llegamos a un restaurante que nos ofrece vistas directas hacia él, con el río como única separación. Mientras comemos vemos que el río Chao Phraya está muy transitado, con numerosos ferries y barcas que lo cruzan y disfrutamos de las vistas hacia el templo.

Wat Arun o Templo del Amanecer

Wat Arun o Templo del Amanecer

 

Se encuentra localizado al otro lado del río, por lo que tomamos un ferry que cuesta 4 bahts (10 céntimos de €) por trayecto de ida y 4 bahts la vuelta.
La entrada al templo cuesta 50 bahts (1€ y poco) y, la verdad, merece la pena ir hasta allí y no quedarse con su imagen únicamente desde el otro lado del río.

Destaca una estupa central con unos escalones bastante empinados y 4 estupas más pequeñas alrededor.

Estupas del Wat Arun

Estupas del Wat Arun

 

Suficientes templos en un día, así que nos vamos decididos a probar nuestro primer trayecto en tuk-tuk. ¿Quién dijo que 5 personas son muchas para ir en uno?

Tuk-tuk en hora punta

Tuk-tuk en hora punta

 

Nos colocamos como pudimos y le pedimos al conductor que nos llevase al Parque Lumphini, el pulmón de Bangkok, donde numerosas personas se reúnen para correr, hacer yoga, bailar o simplemente descansar. Mientras dábamos un paseo, pudimos ver tortugas y lagartos de gran tamaño.

Lagarto en el Parque Lumphini

Lagarto en el Parque Lumphini

 

En nuestra lista también estaba subir a lo alto del edificio Baiyoke II. El trayecto a pie se nos complicó un poco y tras varias vueltas y un viaje en Skytrain (una especie de metro en las alturas), conseguimos llegar. El precio por subir a lo más alto en la planta 84, cuesta 400 bahts (sobre 10€) e incluye una bebida en el bar del piso 83.

Vistas nocturnas desde la torre Baiyoke II

Vistas nocturnas desde la torre Baiyoke II

 

Como ya había anochecido y no habíamos parado en todo el día, decidimos volver al alojamiento en taxi y cenar algo cerca.

Ayutthaya nos esperaba al día siguiente…

 

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Día 1: Llegada a Bangkok

¿Cómo llegamos a Bangkok? Salimos de Asturias hacia Madrid muy temprano para evitar sobresaltos debido al mal tiempo. Cruzamos el Huerna, que estaba muy nevado, con ayuda de las quitanieves…

¿Cómo llegamos a Bangkok?

Salimos de Asturias hacia Madrid muy temprano para evitar sobresaltos debido al mal tiempo. Cruzamos el Huerna, que estaba muy nevado, con ayuda de las quitanieves y a partir de ahí la carretera mejoró bastante. Durante el viaje hablamos bastante de CrossFit (qué raro) y también jugamos con las cartas de Black Stories, un juego bastante entretenido en el que una persona del grupo lee un enunciado que puede tratar sobre un enigma, un suicidio, un accidente,…mientras que el resto, realizando solo preguntas de sí o no, deben averiguar el desenlace. Aunque, en realidad, no podíamos parar de pensar en cómo sería nuestra llegada a Bangkok.
Tras una parada para comer, llegamos al aeropuerto de Barajas en Madrid. Allí pasamos los controles típicos y esperamos hasta que el Boing 787-8 Dreamliner de la compañía Air India abrió sus puertas para afrontar la primera parte del trayecto, con destino Nueva Delhi.

Pantalla Madrid

Pantalla en Madrid con nuestro primer vuelo destino Delhi indicado

 

Para ser sincero, tal vez por haber volado recientemente con Qatar Airways a Hong Kong y Japón, me llevé una pequeña decepción. Nuestros asientos estaban algo sucios, las pantallas eran muy difíciles de usar ya que no respondían fácilmente al tacto y a mi mando, en concreto, le faltaba un botón. A medida que fue pasando el viaje, de unas 8 horas de duración, los baños iban estando más sucios y se agotó el papel higiénico sin que nadie hiciese nada. En cuanto a la comida que nos dieron, todo era muy picante, sin posibilidad de elegir algo que picase menos. El viaje, por lo demás, transcurrió sin sobresaltos.

Madrid - Delhi en la pantalla del avión

Madrid – Delhi en la pantalla del avión

 

Una vez que el avión aterrizó en Nueva Delhi y salimos a la terminal, se pudo sentir el calor. Me llamó la atención que pese a que cada uno compramos comida en un establecimiento distinto (pizza, arroz, hamburguesa…), todo picaba mucho. Allí pedir algo no picante, significa que pica menos, y si dices que lo quieres sin nada de picante, la respuesta que te llevarás seguramente será que eso no es posible.
Sin tiempo a mucho más, nos dirigimos a la puerta de embarque del siguiente vuelo, también operado por Air India, con destino final Bangkok. ¡Por fin!
Una vez más decepción, el avión estaba limpio pero el mando para controlar la pantalla, la luz del asiento y alguna cosa más no funcionaba y algunas pantallas no respondían al tacto. Pero da igual, ya que en 5 horas aterrizaríamos por fin en Bangkok y comenzaría así nuestra aventura.

Llegada a Bangkok

Viaje en taxi desde el aeropuerto de Bangkok hasta nuestro hostel

 

Llegada a Bangkok y primeras impresiones

Después de aterrizar en el aeropuerto de Suvarnabhumi (BKK), nos ahorramos la espera por las mochilas ya que todo nuestro equipaje fue en cabina y, después de pasar el control del visado temporal (durante el vuelo nos habían dado el papel para rellenarlo e ir ganando tiempo), fuimos directos a comprar unas tarjetas de móvil tailandesas con tarifa de datos.
Elegimos la compañía TrueMove H que ofrecía 8Gb de datos a velocidad 4G a gastar en 15 días. Inicialmente, nos pedían 499 bahts (algo más de 13€), pero al final lo conseguimos bajar a 449 bahts (poco más de 11€). Además, cambiamos un poco de dinero (muy poco) para pagar el taxi a nuestro hostel. El cambio, como era de esperar en el aeropuerto, bastante desfavorable, a 36,05 bahts por euro.
 

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Para coger el taxi, seguimos las indicaciones que había por el aeropuerto. Fuimos a la planta 1 y simplemente tienes que pasar por la fila que más se adapte a tus necesidades. En nuestro caso, al ser 5 personas, elegimos uno grande. La máquina nos dio un ticket con el número de plaza a la que debíamos ir y donde nos esperaba uno de los muchos taxistas que allí había. El precio por un trayecto de unos 40-50 minutos fue 700 bahts (sobre 20€ que no negociamos y, con el paso de los días, nos dimos cuenta de que fue caro. Regatead siempre). En la autopista había mucho tráfico pero conseguimos llegar al alojamiento sin sobresaltos.

Diferentes colas para elegir el tipo de taxi en el aeropuerto de Bangkok

Diferentes colas para elegir el tipo de taxi en el aeropuerto de Bangkok

 

Nos alojamos en el hostel “The Oasis Hostel”, a unos 20 minutos caminando de la calle de los mochileros Khao San Road. Un sitio bastante modesto, con zona común a la entrada, unas cuantas habitaciones y varios baños y duchas compartidas. Por suerte, habíamos hablado previamente con ellos y pudimos estar juntos en la misma habitación.
Nos cambiamos de ropa y salimos a dar una vuelta en dirección a Khao San Road. Es fácil dar con ella por el bullicio que se escucha desde lejos. Es una calle que está llena de bares, de puestos de venta de ropa, de sitios de masajes, de gente con bandejas de insectos listos para comer, de fruta…y si eres chico, posiblemente no dejen de ofrecerte espectáculos sexuales constantemente. Demasiado turístico.

Khao San Road por la noche

Khao San Road por la noche

 

Aún no habíamos comido nada desde nuestra llegada a Bangkok, así que comimos un pad thai por 50 bahts (algo más de 1 euro) y como el viaje había sido largo, nos dimos un masaje de pies de media hora por 150 bahts (unos 4€). ¡Como nuevos!

Puesto de Pad Thai en Khao San Road

Puesto de Pad Thai en Khao San Road

 

Al día siguiente comenzaba de verdad nuestra aventura, así que nos fuimos a descansar para recuperar fuerzas.

 

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