Lo bueno de tener alojamiento con piscina, es que puedes darte un baño nada más levantarte. Así se empieza el día de otro forma, y si es en un entorno así, pues mejor. Si has llegado aquí es porque te preguntas qué hacer en Koh Lanta. Sigue leyendo.

¿Qué hacer en Koh Lanta?

Despertar de manera diferente

 

Tocaba visitar el Parque Nacional Mu Koh Lanta, situado en la parte más al sur de la isla, así que después del baño, fuimos a alquilar unas motos. 5 scooters para el día completo, por 200 bahts (sobre 5€) cada uno, y dejando un pasaporte como fianza. Nunca había conducido una moto hasta este momento y la verdad que tenía ganas y nervios a la vez. El depósito lo entregan casi vacío, así que tuvimos que ir a rellenarlo primero. Lo hicimos en un surtidor bastante precario al lado de nuestro bungalow, pero luego vimos que en muchos puestos venden la gasolina en botellas de bebidas alcohólica por 35-50 bahts (alrededor del 1€) el litro, dependiendo de la zona de la isla.

Respostando "las mochillo"

Repostando “las mochillo”

 

Con el depósito lleno, fuimos al Seven Eleven a comprar algo para desayunar y también algo de comida por si nos entraba el hambre después.
La carretera al Parque Nacional no tiene pérdida, es seguir todo recto sin desviarte hasta que llegas a la entrada. La forma de conducir en Tailandia es bastante caótica y, especialmente en Koh Lanta. La carretera parece la jungla, entre obras, falta de señales, carriles inventados…

Se conduce por la izquierda y lo más recomendable es ir pegado al arcén y vigilando lo que viene, ya que a veces se hacen adelantamientos peligrosos. Aún así, te acostumbras rápido y te adaptas a su conducción.
Por el camino, paramos varias veces en playas que íbamos viendo, todas vacías o casi vacías y nos llamó la atención que había muchas señales relacionadas con los tsunamis y cómo actuar en caso de que llegase uno.

Carretera hacia el sur de la isla

Carretera hacia el sur de la isla

 

Cerca ya de la entrada al parque, vimos una especie de lagarto que ocupaba casi la mitad de la carretera, lo cual fue impresionante, pero se metió rápido al arcén y desapareció.
En el puesto que hay a la entrada del parque se saca la entrada. Cuesta 200 bahts (unos 5€) la entrada y 20 bahts (50 céntimos de €) más si quieres entrar con la moto y también venden gasolina. Hay bastantes carteles que indican que no se debe alimentar a los monos.

Entrada del Parque Mu Koh Lanta

Entrada del Parque Mu Koh Lanta

 

Lo que más llama la atención del parque son las vistas desde la zona del faro. Se pueden apreciar dos playas, una de piedra y otra de arena y abundante vegetación, por donde se puede hacer un trekking de unas 2-3 horas.

Vistas del parque desde la zona del faro

Vistas del parque desde la zona del faro

 

Una vez vista esa zona, nos dimos un baño en la playa y vimos los primeros monos. Dejamos nuestras cosas juntas y no muy desperdigadas ya que habíamos oído que los monos podrían cogerlas y llevárselas. Aún así, en un momento que nos alejamos para ver de cerca a unos monos que estaban en un árbol, otro fue a intentar llevarse algo de una de las mochilas. Conseguimos echarlo antes, pero ya había abierto la mitad de la cremallera. Una pareja que había allí, no tuvo tanta suerte y los monos les quitaron algunas cosas y no eran capaces a recuperarlas.

Playa muy tranquila salvo por los monos

Playa muy tranquila salvo por los monos

 

Después del baño exploramos la zona y llegamos al inicio del trail que había dentro del parque, pero era demasiado largo y preferimos gastar el tiempo en ver otras playas de Koh Lanta.
Volvimos a por las motos y fuimos en busca de otras playas, aunque antes paramos a comer en un bar que había pegado a la carretera con vistas a una playa, la Bamboo Beach.

Bamboo Beach desde las alturas

Bamboo Beach desde las alturas

 

Comimos y fuimos a conocer Bamboo Beach, ya que la habíamos estado viendo mientras comíamos desde el restaurante y parecía muy tranquila para darnos un baño. Tener una moto en esta isla es fundamental y da una libertad tremenda. Las playas tienen muchos cangrejos ermitaños y en el momento que te empiezas a fijar no puedes parar de verlos. Lo único malo de las playas es que las rocas cortan bastante y casi todos nos hicimos alguna herida.

Disfrutando de Bamboo Beach

Disfrutando de Bamboo Beach

 

Dimos un pequeño paseo por la playa y fuimos en busca de otra. Nos detuvimos en la playa Long Beach y nos sentamos en las sillas de un bar para estar a la sombra. Allí estuvimos un par de horas tranquilamente entre baño y baño, hasta que se acercaba la hora del anochecer y decidimos ir a verlo a otra playa distinta. Nos fuimos a una un poco más alejada al norte, Phra Ae Beach y nos sentamos en la arena pra ver como poco a poco se fue escondiendo el sol.

Puesta de sol en Phra Ae Beach

Puesta de sol en Phra Ae Beach

 

Luego nos fuimos directos a casa a ducharnos para ir a cenar y tomar algo. Antes de eso, hablamos con la persona de la recepción de nuestro bungalow para reservar el Tour de las 4 Islas. Llamó a una empresa local y dijo que nos pasarían a buscar a las 8 de la mañana. El precio fueron 800 bahts (21€) por persona.

Descrubrimos que, en Koh Lanta, la zona para salir por la noche cambia en función del día y está indicada en los mapas de la ciudad que se pueden encontrar en el Seven Eleven. Además, el camino hacia el sitio, que suele estar en la playa, lo indican con velas a ambos lados del camino. El bar que tocaba era el Pangea, pegado a la playa. Al llegar vimos que había bastante gente y sonaba música electrónica. Allí estuvimos un rato hasta que decidimos ir a dormir ya que al día siguiente íbamos a ir a visitar varias islas de la zona.

 

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