Nos levantamos pronto porque nos esperaba un día largo visitando algunos de los lugares más destacados de Bangkok, los considerados obligatorios. A las 9 de la mañana la temperatura ya era de 30° y con esas nos fuimos a desayunar a un sitio pequeño en el que solo había locales y en el que tuvieron que rescatar de la trastienda un papel con los nombres de los platos en inglés. Empezar el día con un buen plato de arroz o unos noodles no está nada mal.
Con el depósito a tope, nos dirigimos caminando a la zona del Gran Palacio Real de Bangkok y los templos cercanos.

Paseando calle Bangkok

Caminando en dirección al Palacio Real de Bangkok

 

Advertencia: Por el camino, se nos acercó un hombre y nos intentó convencer de que era día de rezo y que el Palacio Real no abriría hasta las 12 de la mañana, pero como ya nos conocíamos este tipo de jugadas porque habíamos leído sobre ellas, seguimos adelante. En realidad, lo único que quería era que pasásemos por un mercado cercano para ver si comprábamos algo de su tienda.

Avanzamos un poco y, al preguntar por la puerta de entrada, nos volvieron a intentar convencer de que estaba cerrado porque en ese momento estaba rezando la gente local y que, mientras tanto, podíamos ir a comprar ropa a una tienda que estaba a 10 minutos en tuk-tuk. Un poco cansados de que nos intentasen engañar, y como teníamos al lado el templo Wat Pho, decidimos cambiar la ruta planificada y visitar este templo primero. El precio de la entrada fue 100 bahts (menos de 3€) e incluía una botella de agua fría, lo cual se agradece. No hizo falta hacer cola. El código de vestimenta en este templo es poco restrictivo, así que pudimos entrar en pantalón corto y camiseta de manga corta.

Wat Pho o Templo del Buda Reclinado

Wat Pho o Templo del Buda Reclinado

 

Wat Pho es un templo budista, que fue levantado en el siglo XVII y es conocido por la figura del Buda Reclinado bañado en pan de oro que alberga en su interior, del que llama la atención su tamaño, siendo el más grande de Tailandia con más de 40 metros de largo y unos 15 metros de alto. Para entrar a la dependencia en la que se encuentra, es necesario descalzarse.

Buda Reclinado

Buda Reclinado

 

En la pared que está detrás de la figura del Buda hay de 108 vasijas, donde los más fieles van depositando una moneda en cada una de ellas y que representa la tradición de dar limosna. Son unas monedas especiales que se adquieren allí mismo por 20 bahts (unos 50 céntimos de €).

El resto del recinto está lleno de estupas muy coloridas y llamativas, 91 en total. Además, las 4 más cercanas al Buda Reclinado, que son las más grandes, representan cada una de ellas a un rey de la dinastía Chakri (Rama I, Rama II, Rama III y Rama IV).

Hay muchas puertas custodiadas por guerreros de piedra, y son todos diferentes y muy llamativos.

Distintas estupas en el templo

Distintas estupas en el templo

 

Maravillados por la belleza del Wat Pho, caminamos unos 20 minutos aproximadamente para llegar a la entrada principal del Gran Palacio Real de Bangkok. En la entrada, una señora decidía quien debía ir a otra estancia a comprar un pantalón largo si creía que la ropa que vestíamos no era adecuada. Recomiendo llevar pantalón largo, para no tener que comprar uno allí por 200 bahts (poco más de 5€), como tuvimos que hacer nosotros y que es bastante feo y de mala calidad por cierto.
Con nuestros nuevos pantalones, fuimos a la entrada principal, donde sacamos las entradas por 500 bahts (sobre 13€) y tampoco fue necesario hacer cola pese a la gran cantidad de gente que había.

El Gran Palacio Real de Bangkok fue la residencia oficial del rey de Tailandia entre los siglos XVIII y mediados del siglo XX. Su construcción comenzó en 1972 bajo el reinado del rey Rama I y está pegado al río Chao Phraya. Está rodeado de un muro que servía como protección.
Lo primero que nos encontramos fue el templo Wat Phra Kaew o del Buda Esmeralda, el templo budista más importante de Tailandia. El Buda Esmeralda se encuentra en el Ubosoth o Sala de Ordenación. Deberemos entrar descalzos y no está permitido realizar fotos. Únicamente gente local podrá rezar allí. No llama mucho la atención viendo el resto de construcciones que hay por la zona.

Gran Palacio Real de Bangkok

Gran Palacio Real de Bangkok

 

Durante nuestra visita podemos disfrutar de los numeros guerreros, estupas o estatuas que hay por el recinto y, además, podemos ver una impresionante réplica del Angkor Wat de Camboya.

Gran estupa dorada

Gran estupa dorada

 

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También impresiona el patio central del Palacio Real de Bangkok, donde puede verse la zona de recepción y el edificio Chakri Mahaprasad Hall.

Chakri Mahaprasad Hall

Chakri Mahaprasad Hall

 

Terminada la visita, aprovechamos para recargar fuerzas en un puesto cercano lleno de fruta fresca. Una bolsa de ananas (piña) por 100 bahts (algo más de 2€) me parece más que justo y están deliciosas.
Seguimos recorriendo a pie la zona para dirigirnos a otro templo budista, el Wat Arun o del Amanecer. Como está algo lejos caminando, decidimos parar antes a comer, y sin querer llegamos a un restaurante que nos ofrece vistas directas hacia él, con el río como única separación. Mientras comemos vemos que el río Chao Phraya está muy transitado, con numerosos ferries y barcas que lo cruzan y disfrutamos de las vistas hacia el templo.

Wat Arun o Templo del Amanecer

Wat Arun o Templo del Amanecer

 

Se encuentra localizado al otro lado del río, por lo que tomamos un ferry que cuesta 4 bahts (10 céntimos de €) por trayecto de ida y 4 bahts la vuelta.
La entrada al templo cuesta 50 bahts (1€ y poco) y, la verdad, merece la pena ir hasta allí y no quedarse con su imagen únicamente desde el otro lado del río.

Destaca una estupa central con unos escalones bastante empinados y 4 estupas más pequeñas alrededor.

Estupas del Wat Arun

Estupas del Wat Arun

 

Suficientes templos en un día, así que nos vamos decididos a probar nuestro primer trayecto en tuk-tuk. ¿Quién dijo que 5 personas son muchas para ir en uno?

Tuk-tuk en hora punta

Tuk-tuk en hora punta

 

Nos colocamos como pudimos y le pedimos al conductor que nos llevase al Parque Lumphini, el pulmón de Bangkok, donde numerosas personas se reúnen para correr, hacer yoga, bailar o simplemente descansar. Mientras dábamos un paseo, pudimos ver tortugas y lagartos de gran tamaño.

Lagarto en el Parque Lumphini

Lagarto en el Parque Lumphini

 

En nuestra lista también estaba subir a lo alto del edificio Baiyoke II. El trayecto a pie se nos complicó un poco y tras varias vueltas y un viaje en Skytrain (una especie de metro en las alturas), conseguimos llegar. El precio por subir a lo más alto en la planta 84, cuesta 400 bahts (sobre 10€) e incluye una bebida en el bar del piso 83.

Vistas nocturnas desde la torre Baiyoke II

Vistas nocturnas desde la torre Baiyoke II

 

Como ya había anochecido y no habíamos parado en todo el día, decidimos volver al alojamiento en taxi y cenar algo cerca.

Ayutthaya nos esperaba al día siguiente…

 

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