Antes de comenzar la visita al Parque Histórico de Sukhothai, decidimos desayunar en el alojamiento en lugar de ir al sitio en el que habíamos cenado ayer aunque no nos gustó tanto, ya que no tenían comida típica, sino cosas más orientadas a gente extranjera, como desayuno americano, continental,…y nada de Pad Thai o arroz.

Desayuno Guesthouse

Pudimos dejar nuestras mochilas en el alojamiento guardadas, y uno de los dueños nos llevó hasta el Parque Histórico de Sukhothai por 50 bahts (algo más de 1€) cada uno. Como le dijimos que necesitaríamos bicicletas, nos dejó en una calle cercana al parque, donde pudimos alquilarlas. Eran bastante antiguas y estaban muy gastadas pero solo nos costaron 30 bahts (menos de 1€) cada una.

Visita al Parque Histórico de Sukhothai

Bicicleta añeja para recorrer el Parque Histórico de Sukhothai

 

Visita al Parque Histórico de Sukhothai

El Parque Histórico de Sukhothai se encuentra situado en una zona considerada Patrimonio Mundial de la Unesco desde el año 1991, en la parte antigua de Sukhothai, considerándose en la actualidad uno de los lugares más importantes en cuanto a la historia pasada de Tailandia.

En la entrada principal del parque se pueden adquirir entradas para la zona central del parque y también para otras zonas más alejadas. Inicialmente, cogimos solo para la zona central, a sabiendas de que si queríamos ver más zonas, podríamos sacar los tickets más adelante.
Comenzamos nuestra andadura por el parque visitando el templo Wat Mahathat, probablemente el más impresionante de todos. Es el templo más importante de Sukhothai, y destaca por su estupa principal, sus pasillos y por albergar otras 200 estupas más pequeñas, entre otras cosas. La estupa principal tiene un Buda gigante que está rodeado de otras 8 estupas.

Buda gigante y estupas en Wat Mahathat

Buda gigante y estupas en Wat Mahathat dentro del Parque Histórico de Sukhothai

 

Luego, fuimos a ver el templo Wat Sri Savaya, bastante apartado y que transmite mucha calma. Tiene 3 estupas impresionantes, decoradas con imágenes de Buda y otras caras, a las que se podía entrar y donde vimos algún que otro murciélago.

Estupas del Wat Sri Savaya vistas a través de la entrada

Estupas del Wat Sri Savaya vistas a través de la entrada

 

El templo Wat Sa Si, tiene una estupa muy alta con una figura de un Buda blanco a su lado. Se encuentra totalmente rodeado de agua, lo que lo hace más espectacular aún, y para llegar tendremos que cruzar un puente de madera.

Estupa y Buda blanco a la derecha en el Wat Sa Si

Estupa y Buda blanco a la derecha en el Wat Sa Si

 

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Durante el paseo en bicicleta, nos encontramos con una señora que vendía bolsas de plástico llenas de peces, ranas, serpientes…para liberarlas en un estanque cercano. Algo bastante curioso y que no entendimos muy bien. Echamos un vistazo en el estanque donde se liberaban esos animales y la verdad que la variedad que allí había era llamativa cuanto menos.

Te vendo animales vivos para soltar en el estanque y no me pongo ni colorada

Te vendo animales vivos para soltar en el estanque y no me pongo ni colorada

 

Una vez fuera de la zona central, se notaba que había muy poca gente visitando los templos más alejados. Nos acercamos en primer lugar al templo Wat Sorasak, donde destacan las figuras de los elefantes rodeando una estupa Se encuentra en una zona amplia y espaciosa.

Elefantes en el Wat Sorasak

Elefantes en el Wat Sorasak

 

En otro templo que visitamos, lo que más me llamó la atención fueron los mensajes que colgaban de sus árboles. Casi cada árbol tenía un cartel. Son mensajes que resumen la filosofía de vida budista: vivir de forma simple, pacífica, respetando a los demás, meditando y siendo feliz. Acostumbrados al ritmo de vida de la ciudad, donde parece que todo el mundo va con prisa y que lo único que importa es tener más que el de al lado al precio que sea, leer algo así, en ese entorno, donde solo se escuchaban algunos pájaros, sin gente, te hace pensar en cuánto puede llegar el ser humano a complicar su existencia con cosas que muchas veces son intranscendentes. Recopilé algunos de esos mensajes en una publicación de Instagram.

Después, fuimos al templo Wat Si Chum, que destaca por albergar en su interior un Buda de unos 15 metros de alto, una de las imágenes más conocidas del Parque. Visto desde lejos, se puede adivinar el Buda entre dos columnas de piedra de la misma altura.

Buda gigante en el Wat Si Chum

Buda gigante en el Wat Si Chum

 

Como el calor era exagerado, unos 36°, decidimos parar a comer en un restaurante de una carretera de la zona antes de proseguir con la visita, aunque como ya quedaba poco por ver lo que hicimos fue recorrer la parte principal del parque tranquilamente dando un paseo en la bicicleta, ya que nuestro autobús con dirección a Chiang Mai no salía hasta las 6 de la tarde y aún teníamos tiempo.

Un poco de tontería no viene mal

Un poco de tontería no viene mal

 

Cuando nos cansamos, dimos por terminada la visita al Parque Histórico de Sukhothai y fuimos a devolver las bicicletas. Allí, avisaron al conductor del hostel, que vino a buscarnos para ir a recoger nuestras mochilas. Como aún quedaba tiempo para coger el autobús, decidimos comer algo en el sitio donde habíamos cenado el día antes. La señora se puso muy contenta de vernos y nosotros contentos por lo rica que estaba la comida, aunque esta vez elegimos platos menos picantes. Después fuimos a la estación que estaba al lado y pudimos ver como a las 6 en punto de la tarde, el himno de Tailandia comenzó a sonar y todo el mundo se levantó y se quedó quieto hasta que terminó.

Estación de autobuses de Sukhothai

Estación de autobuses de Sukhothai

 

El resto del día, poco que destacar. El viaje en autobús hacia Chiang Mai fueron algo más de 5 horas en un autobús en el que el aire acondicionado nos obligó a ponernos chaqueta para no morir congelados. Los asientos eran bastante incómodos. Nos fijamos que había varios monjes en el autobús, e investigando descubrimos que ellos viajan gratis, entre otros privilegios. También que cuando las familias tienen pocos recursos, envían a sus hijos a que se ordenen monjes y así puedan labrarse un futuro mejor, pudiendo asistir a la escuela primero y a la universidad después. Lo curioso es que en cualquier momento pueden dejar de ser monjes para adoptar una vida normal, casarse, tener hijos…

Cuando llegamos a la estación, había una especie de furgonetas esperando para ver si la gente necesitaba transporte, como era nuestro caso. Por 50 bahts (algo más de 1€) cada uno, nos llevó a nuestro alojamiento en Chiang Mai, “Hostelito@chiangmai”. El dueño nos espero amablemente pese a la hora, las 0:30. Comimos algo en un Seven Eleven cercano y nos fuimos directos a dormir. Al día siguiente nos esperaban los elefantes, uno de los highlights del viaje.

 

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