Categoría: Tailandia

Días 13 y 14: Último día en Tailandia

El último día en Tailandia amaneció como todos los anteriores, con el cielo azul y el sol pegando fuerte. Pero en Tonsai parece que brilla de otra forma, debido a…

El último día en Tailandia amaneció como todos los anteriores, con el cielo azul y el sol pegando fuerte. Pero en Tonsai parece que brilla de otra forma, debido a la sensación de aislamiento y tranquilidad.
Sabíamos que el viaje de vuelta iba a ser duro, pero no comenzaba hasta la noche, así que aún teníamos tiempo para aprovechar un poco más.

En Tonsai Beach se respira la calma

En Tonsai Beach se respira la calma

 

Después, la ruta que tendríamos por delante sería longtail de Tonsai Beach a Ao Nang – taxi de Ao Nang al aeropuerto de Krabi – vuelo de Krabi a Bangkok – vuelo de Bangkok a Delhi – vuelo de Delhi a Madrid – coche de Madrid a Asturias, que con las esperas y escalas correspondientes supone más de un día viajando.
Nada más levantarnos fuimos a la playa directos a darnos un baño para aprovechar el último día en Tailandia. Estaba casi vacía y aún había poco movimiento de barcos, por lo que la sensación de tranquilidad era máxima. Poco a poco iban llegando los escaladores y los curiosos nos acercábamos a mirar.

Columpio con vistas

Columpio con vistas

 

Casi sin darnos cuenta llegó la hora de regresar al hotel y dejar la habitación. Por el camino pudimos comprobar el ruido ensordecedor que viene de los árboles. Creemos que producido por insectos como el de la foto.

Bichitos ruidosos

Bichitos ruidosos

 

Como aún teníamos tiempo antes de irnos, decidimos tomar algo y comer en el bar de la playa disfrutando de las vistas y de la atmósfera del sitio.
Llegó el momento de partir. La única forma posible era hacerlo en alguno de los taxi boats, o sea longtails, que hay al final de la playa. Nos acercamos hasta allí y nos comentaron que para ir a la playa de Ao Nang deberíamos esperar a que hubiese 8 personas interesadas. Nosotros éramos 5 y, como no queríamos esperar, pagamos lo de 8 y nos fuimos. El precio por persona eran 100 bahts (menos de 3€), así que pagamos 800 bahts (algo más de 20€) por salir de allí.
Las vistas de la que íbamos a Ao Nang, una vez más, eran espectaculares. Vimos que había alguna mini playa escondida solo accesible con kayak o padel board.

Mini playa escondida

Mini playa escondida

 

Al llegar a Ao Nang, la sensación fue la de una playa demasiado turística, pegada a la carretera y con un montón de puestos, cafeterías, restaurantes y compañías de tickets para excursiones o transporte a zonas cercanas. Estuvimos un rato sentados allí y comentábamos el gran acierto que había sido ir a Tonsai Beach.

Último día en Tailandia en Ao Nang

Último día en Tailandia en Ao Nang

 

En nuestro último día en Tailandia aprovechamos para comprar los últimos detalles, tomar un café y partir al aeropuerto de Krabi, a 40 minutos de distancia. El precio de la furgoneta fueron 600 bahts (unos 15€) entre los 5. El conductor que nos llevó, fue el que más irregularidades cometió al volante de todos los que nos han llevado. Se saltó semáforos en rojo, adelantó por los arcenes, hizo cambios de carril constantemente y usaba el móvil. Al final conseguimos llegar sanos y salvos.
Llegamos con bastante tiempo y tuvimos que esperar un rato a que abriesen el mostrador para poder facturar la maleta del vuelo a Bangkok. El avión salió con retraso de 1 hora aproximadamente, pero no nos importó, ya que en Bangkok tendríamos que esperar unas 8-9 horas, y teníamos margen más que de sobra. Al llegar cenamos y, después, fuimos a buscar un sitio donde al menos pudiésemos estar cómodos. La espera fue dura, pero hubo tiempo para una cabezada.

Tirados en el aeropuerto de Bangkok

Tirados en el aeropuerto de Bangkok aprovechando el final del último día en Tailandia

 

En el resto de vuelos nada que destacar, fueron puntuales y llegamos a Barajas a la hora prevista. Luego, recogimos el coche en el parking de larga estancia, por el que pagamos un poco más de 60€ por 14 días y afrontamos la última parte del viaje hasta Asturias por carretera, la más dura de todas por tener que conducir de noche y con tanto cansancio acumulado.
Se agradecerían unos días de descanso después de unos días tan ajetreados, pero el lunes toca volver a la oficina. Eso sí, volvemos con muchos recuerdos y aventuras que durarán para siempre.

 

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Día 12: Tonsai Beach (Krabi)

El final del viaje se acercaba y cambiaríamos de destino por última vez, esta vez a Tonsai Beach, una zona de Krabi que solo es accesible por mar. Como aún…

El final del viaje se acercaba y cambiaríamos de destino por última vez, esta vez a Tonsai Beach, una zona de Krabi que solo es accesible por mar.
Como aún teníamos las motos, a primera hora fuimos a comprar los tickets del ferry de Koh Lanta a Railay, en Krabi. Luego tendríamos que buscar el modo de ir desde allí a Tonsai. Los precios que ofrecían en las agencias eran similares. Por 500 bahts (unos 13€) cada uno te llevaban hasta allí y, además, incluían la recogida en el bungalow y transporte hasta Sala Dan Pier, el puerto en Koh Lanta.

Muelle Sala Dan en Koh Lanta

Muelle Sala Dan en Koh Lanta

 

Una vez solucionado el transporte, aprovechamos las pocas horas que nos quedaban en la isla en la piscina del bungalow. Pronto vinieron a recogernos, y en la furgoneta viajaba una pareja de españoles con los que fuimos charlando. Nos contaron que Koh Lipe, una isla que estuvimos barajando visitar hasta el último momento, parecía un estercolero y que olía “a perro mojado” y que Koh Lanta estaba muchísimo mejor. Nuestra impresión sobre Koh Lanta fue muy buena, con un turismo moderado y playas limpias, así que considero un acierto haber pasado allí 3 días.
Una vez en el puerto, hay diferentes puestos según la compañía con la que se hubiese contratado. Buscamos nuestra compañía, Lanta Sununtha Travel & Tour, y como el barco haría dos paradas en dos zonas, según a cual fueses te ponían una pegatina con el nombre, Railay o Ao Nang. Y un color.

Billete Koh Lanta - Railay con la compañía Lanta Sununtha Travel & Tour

Billete Koh Lanta – Railay con la compañía Lanta Sununtha Travel & Tour

 

Una vez que tuvimos la pegatina puesta, solo quedaba esperar. Había mucha gente y reinaba ligeramente el descontrol. No había ningún cartel para indicar qué barco deberíamos tomar y solo nos dimos cuenta cuando varios trabajadores de allí empezaron a gritar “Railay, Ao Nang”.
Al ir subiendo, íbamos dejando las maletas a la entrada mientras las iban apilando en la cubierta. En la parte de dentro, había asientos bastante cómodos y también contaba con aire acondicionado.

Interior del ferry

Interior del ferry

 

Nos llamó la atención que la camareras de la pequeña cafetería que había a bordo, no hablaban ni un poco de inglés y no eran capaces tan siquiera de decir el precio.
El trayecto duró unas 2 horas y, por el camino, se iban atisbando formaciones rocosas. Faltando poco para llegar, salí a la cubierta y pude volver a ver de nuevo peces voladores mientras contemplaba las curiosas formas de los islotes.

Llegando a nuestro destino

Llegando a nuestro destino

 

La primera parada fue la nuestra, Railay. A unos cuantos metros de la costa, nos fueron bajando del ferry a una barca más pequeña, con la que sí podrían dejarnos en la orilla. Una vez en la arena, pudimos comprobar que era una zona bastante turística. Mucho ajetreo de longtails, bastante gente haciendo kayaking y padel board, una calle principal con muchas tiendas y restaurantes…
Pero ese no era nuestro destino, afortunadamente, ya que debíamos llegar a Tonsai. En el mapa parece que está al lado y que se puede llegar fácilmente caminando, pero no es así. La forma más rápida de llegar es coger un taxi boat que tarda 5 minutos y cuesta 50 bahts (algo más de 1€) por persona. Existe la posibilidad de caminar entre la vegetación, pero con las mochilas y el calor que hacia, no era la mejor opción. Tonsai es un mundo distinto pese a estar pegado a Railay y solo separado por algo de vegetación. La sensación de tranquilidad es inmensa y no está masificada como su vecina. Mucha gente de la que está allí, lo hace para escalar las inmensas paredes de las formaciones rocosas que hay allí.

Tonsai Beach desde el agua

Tonsai Beach desde el agua

 

Desde la arena, solo se ve un bar y la entrada a un resort y para llegar al resto de resorts o alojamientos, es necesario cruzar un camino de tierra lleno de cocoteros y monos, y pasar un muro usando dos escaleras de bambú.

Palmeras en el camino de la playa al resort

Palmeras en el camino de la playa al resort

 

Escalera de bambú para cruzar el muro que separaba la zona donde estaba el resort del resto

Escalera de bambú para cruzar el muro que separaba la zona donde estaba el resort del resto

 

Una vez pasado al otro lado del muro, se pueden encontrar varios sitios para desayunar y comer y algún que otro bar, y hay muchas gallinas sueltas. El muro tiene frases y dibujos en toda su extensión que reflejan la filosofía de vida que se respira allí dentro.

Relájate...estás en Tonsai Beach

Relájate…estás en Tonsai Beach

 

Llegamos al resort que habíamos elegido, Dream Valley, para nuestra ultima noche en Tailandia y nos llamó la atención su gran piscina, con dos niveles y una especie de cascada. Las habitaciones estaban bien pero entre las 10 de la mañana y las 5 de la tarde cortaban la electricidad.
Después de dejar las cosas fuimos a bañarnos a la playa y pudimos ver que los monos del camino estaban a lo suyo y no se acercaban.
Desde el agua, las vistas son impresionantes mires donde mires y poder ver rocas de ese tamaño mientras los escaladores practican y entrenan en la parte baja y sin barullo de fondo es un privilegio.

Recomendación: Visita Tonsai Beach

Recomendación: Visita Tonsai Beach

 

Cuando nos cansamos de la playa, fuimos a la piscina, y después a cenar a un restaurante cercano, en el que pudimos cenar de milagro ya que llegamos a 5 minutos de que cerrasen la cocina (cerrabana  las 21.30) y nos metieron bastante prisa.
Al lado había un bar donde el DJ pinchaba música reggae de contínuo y, después de cenar pasamos por allí. Tenía un slackline entre dos árboles, varias casetas de madera y durante la noche, varias personas de allí, exhibieron sus habilidades haciendo malabares con barras que tenían fuego en sus extremos, girándolas y cambiándolas de mano al ritmo de la música.
Hubo tiempo para conocer a gente que estaba de paso, entre ellos un grupo de Eslovenia y un catalán que se había ido 4 meses y ya llevaba recorridos Vietnam y Laos y gran parte de Tailandia.

 

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Día 11: Tour de las 4 Islas

Nuestro tercer día en Koh Lanta estaba reservado para realizar el Tour de las 4 Islas, una excursión organizada que consiste en visitar unas islas cercanas en el mar de…

Nuestro tercer día en Koh Lanta estaba reservado para realizar el Tour de las 4 Islas, una excursión organizada que consiste en visitar unas islas cercanas en el mar de Andamán, a una hora aproximadamente de distancia hacia el sur, donde se realiza snorkel y también se entra en la Cueva Esmeralda. El trayecto se realiza en un longtail boat, las típicas barcas de madera que suelen llevar entre 10 y 15 personas aproximadamente. La habíamos reservado el día anterior a un precio de 800 bahts (21€) por persona.

Long tail boat amarrado en la isla Ko Ngai

Long tail boat amarrado en la isla Ko Ngai

 

Pasaron a recogernos a las 8 de la mañana por el bungalow. Luego fuimos a por más gente, en total éramos 13 personas, y llegamos a la zona donde se embarcaba un poco antes de las 9 de la mañana. Todo fue bastante rápido y casi sin darnos cuenta ya estábamos iniciando el Tour de las 4 Islas. Llama la atención como llevan los motores descubiertos, lo rudimentarios que parecen y el ruido que emiten, bastante molesto al principio aunque con el paso del tiempo, la brisa y las vistas, casi consigue hipnotizarte.

Siempre me pregunto cómo sería viajar a un sitio así de niño y cómo serían los recuerdos de mayor

Siempre me pregunto cómo sería viajar a un sitio así de niño y cómo serían los recuerdos de mayor

 

El último pedazo de tierra firme que vimos antes de empezar a ver solo mar en el horizonte fue el faro del Parque Nacional de Mu Ko Lanta que visitamos ayer. A partir de ahí, fue el mar de Andamán y nosotros. Alguna pequeña embarcación a lo lejos, pero nada más.

Navegando por el mar de Andamán

Navegando por el mar de Andamán en nuestro Tour de las 4 islas

 

Al rato, empezaron a aparecer a lo lejos formaciones rocosas, alguna de ellas, islas de las que visitaríamos y otras islas más lejanas.
Las dos personas que llevaban la embarcación no hablaban nada de inglés y tampoco intentaban comunicarse mucho con nosotros, solo lo justo, por lo que salvo Ko Mook que es la isla que tiene dentro la Cueva Esmeralda y Ko Ngai, que fue la isla en la que comimos, las otras 2 en las que paramos a hacer snorkel no sabría decir cuáles eran con seguridad.

Isla a lo lejos

Isla a lo lejos

 

Realizamos la primera parada, de unos 30 minutos para hacer snorkel en la primera isla que nos encontramos. Era una formación rocosa en la que no habitaba nadie. La verdad que no había muchos peces, pero alguno sí vimos, aunque el agua no era cristalina 100%. Los colores de los peces no eran excesivamente vivos, salvo unos amarillos y azules. En esa islas también había una mini cueva muy pequeña a la que entramos por nuestra cuenta, pero no había nada interesante que ver dentro.

Cueva en la primera isla en la que nos detuvimos

Cueva en la primera isla en la que nos detuvimos

 

La segunda parada la realizamos en la isla Ko Mook. En esta isla sí había concentración de gente, ya que allí está la Cueva Esmeralda (Morakot Cave), un gran reclamo turístico, el más grande de este Tour de las 4 islas. Me llamó la atención la gran cantidad de personas asiáticas que había y la forma en la que visitaban la cueva. Mientras que a los occidentales nos tiraban al agua con un chaleco salvavidas y nos indicaban la zona de entrada, a los asiáticos les llevaban a todos juntos con chalecos y amarrados a una cuerda, en fila de a uno.

Cueva Esmeralda (Morakot Cave) masificada

Cueva Esmeralda (Morakot Cave) masificada

 

Otra cosa que nos llamó la atención a todos es la poca seguridad que se apreciaba. Nos soltaron en el agua, nos indicaron por donde se entraba y ya. La oscuridad en el camino por la cueva era casi total, salvo alguna luz frontal de alguno de los “guías”. La cueva se abrió ante nosotros espectacular, recordando bastante a la playa de Gulpiyuri en Asturias, pero la cantidad de gente que había desvirtuaba un poco el momento. Se podía leer en un cartel, escrito en inglés con muchos errores, la historia de la cueva. Explicaba que, en el pasado, los tailandeses iban allí por los nidos de los pájaros y que, más adelante, fueron los piratas los que iban allí a esconder sus tesoros. El barullo era considerable y lo único que apetecía era irse de allí. Por suerte, los dos grupos de asiáticos que había se fueron y pudimos disfrutar de unos minutos algo más tranquilos.
Después, nuestro guía nos aviso para volver al barco. De vuelta, dentro de la cueva, pasamos al lado de uno de los grupos de asiáticos y mientras les adelantábamos no nos quitaban ojo, no se muy bien porqué. El contraste justo antes de salir al exterior fue muy bonito por el color del agua y el reflejo de la luz.
En el barco habían cortado sandía y anana para recuperar fuerzas. Desde allí, nos dirigimos a nuestra tercera parada, en la isla Ko Ngai. Paramos en un largo arenal llamado Long Beach, y el agua era cristalina totalmente. Además, desde la orilla se podían ver las islas cercanas por las que habíamos pasado.

Flotando en Long Beach en la isla Ko Ngai

Flotando en Long Beach en la isla Ko Ngai

 

Para comer, habían preparado arroz y de acompañamiento curry verde y también verduras cocidas. Nos dijeron que estaríamos allí una hora aproximadamente, y al acabar de comer fuimos al agua.

Muiles del Cantábrico en el mar de Andamán

Muiles del Cantábrico en el mar de Andamán

 

Volvimos a subir al barco para ir a nuestro último destino antes de volver. Nos llevaron a otra isla en la que había otras dos embarcaciones como la nuestra y nos dieron otros 30 minutos para hacer snorkel. Aquí si pude ver algún pez más. Los más interesantes unos de color claro y muy alargados y finos, de unos 30-40 centímetros, pero no me tiré al agua sin la cámara y no pude hacerles foto.

Aguas cristalinas para practicar snorkel

Aguas cristalinas para practicar snorkel

 

Nos avisaron para volver al barco y, desde allí, ya solo quedaba el camino de vuelta a Koh Lanta, de algo menos de 1 hora, disfrutando nuevamente de las vistas y el entorno.

Pillado mirando a la nada

Pillado mirando a la nada durante el Tour de las 4 islas

 

Me dormí sentado durante un rato y cuando desperté, ya casi habíamos llegado. Hubo tiempo eso sí, para ver un llamativo pez volador, que parecía que corría por el agua. Buen punto y final para este Tour de las 4 islas.
Nos recogieron para llevarnos de vuelta al bungalow y decidimos alquilar nuevamente las motos del día anterior para poder movernos con total libertad.
Como se acercaba la hora de la puesta de sol, decidimos ir a verla desde uno de los bares de la playa cercana al bungalow. Fuimos al Blue Bailey, con cojines en la arena para poder estar tumbados. Aprovechamos también para cenar algo allí mismo y volvimos a casa para darnos una ducha y salir a tomar algo más tarde. Supuestamente, siguiendo la regla de que cada día por la noche la gente se reúne en un punto de la playa, fuimos al bar que ponía el panfleto que hay en los Seven Eleven, que casualmente era el mismo en el que habíamos estado durante la tarde, pero casi no había gente, así que decidimos caminar un poco por la arena y paramos en otro bar muy tranquilo para terminar el día antes de volver a dormir.

 

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Día 10: El paraíso…Koh Lanta

Lo bueno de tener alojamiento con piscina, es que puedes darte un baño nada más levantarte. Así se empieza el día de otro forma, y si es en Koh Lanta,…

Lo bueno de tener alojamiento con piscina, es que puedes darte un baño nada más levantarte. Así se empieza el día de otro forma, y si es en Koh Lanta, pues mejor.

Despertar de manera diferente

Despertar de manera diferente

 

Tocaba visitar el Parque Nacional Mu Koh Lanta, situado en la parte más al sur de la isla, así que después del baño, fuimos a alquilar unas motos. 5 scooters para el día completo, por 200 bahts (sobre 5€) cada uno, y dejando un pasaporte como fianza. Nunca había conducido una moto hasta este momento y la verdad que tenía ganas y nervios a la vez. El depósito lo entregan casi vacío, así que tuvimos que ir a rellenarlo primero. Lo hicimos en un surtidor bastante precario al lado de nuestro bungalow, pero luego vimos que en muchos puestos venden la gasolina en botellas de bebidas alcohólica por 35-50 bahts (alrededor del 1€) el litro, dependiendo de la zona de la isla.

Respostando "las mochillo"

Repostando “las mochillo”

 

Con el depósito lleno, fuimos al Seven Eleven a comprar algo para desayunar y también algo de comida por si nos entraba el hambre después.
La carretera al Parque Nacional no tiene pérdida, es seguir todo recto sin desviarte hasta que llegas a la entrada. La forma de conducir en Tailandia es bastante caótica y, especialmente en Koh Lanta. La carretera parece la jungla, entre obras, falta de señales, carriles inventados…

Se conduce por la izquierda y lo más recomendable es ir pegado al arcén y vigilando lo que viene, ya que a veces se hacen adelantamientos peligrosos. Aún así, te acostumbras rápido y te adaptas a su conducción.
Por el camino, paramos varias veces en playas que íbamos viendo, todas vacías o casi vacías y nos llamó la atención que había muchas señales relacionadas con los tsunamis y cómo actuar en caso de que llegase uno.

Carretera hacia el sur de la isla

Carretera hacia el sur de la isla

 

Cerca ya de la entrada al parque, vimos una especie de lagarto que ocupaba casi la mitad de la carretera, lo cual fue impresionante, pero se metió rápido al arcén y desapareció.
En el puesto que hay a la entrada del parque se saca la entrada. Cuesta 200 bahts (unos 5€) la entrada y 20 bahts (50 céntimos de €) más si quieres entrar con la moto y también venden gasolina. Hay bastantes carteles que indican que no se debe alimentar a los monos.

Entrada del Parque Mu Koh Lanta

Entrada del Parque Mu Koh Lanta

 

Lo que más llama la atención del parque son las vistas desde la zona del faro. Se pueden apreciar dos playas, una de piedra y otra de arena y abundante vegetación, por donde se puede hacer un trekking de unas 2-3 horas.

Vistas del parque desde la zona del faro

Vistas del parque desde la zona del faro

 

Una vez vista esa zona, nos dimos un baño en la playa y vimos los primeros monos. Dejamos nuestras cosas juntas y no muy desperdigadas ya que habíamos oído que los monos podrían cogerlas y llevárselas. Aún así, en un momento que nos alejamos para ver de cerca a unos monos que estaban en un árbol, otro fue a intentar llevarse algo de una de las mochilas. Conseguimos echarlo antes, pero ya había abierto la mitad de la cremallera. Una pareja que había allí, no tuvo tanta suerte y los monos les quitaron algunas cosas y no eran capaces a recuperarlas.

Playa muy tranquila salvo por los monos

Playa muy tranquila salvo por los monos

 

Después del baño exploramos la zona y llegamos al inicio del trail que había dentro del parque, pero era demasiado largo y preferimos gastar el tiempo en ver otras playas de Koh Lanta.
Volvimos a por las motos y fuimos en busca de otras playas, aunque antes paramos a comer en un bar que había pegado a la carretera con vistas a una playa, la Bamboo Beach.

Bamboo Beach desde las alturas

Bamboo Beach desde las alturas

 

Comimos y fuimos a conocer Bamboo Beach, ya que la habíamos estado viendo mientras comíamos desde el restaurante y parecía muy tranquila para darnos un baño. Tener una moto en esta isla es fundamental y da una libertad tremenda. Las playas tienen muchos cangrejos ermitaños y en el momento que te empiezas a fijar no puedes parar de verlos. Lo único malo de las playas es que las rocas cortan bastante y casi todos nos hicimos alguna herida.

Disfrutando de Bamboo Beach

Disfrutando de Bamboo Beach

 

Dimos un pequeño paseo por la playa y fuimos en busca de otra. Nos detuvimos en la playa Long Beach y nos sentamos en las sillas de un bar para estar a la sombra. Allí estuvimos un par de horas tranquilamente entre baño y baño, hasta que se acercaba la hora del anochecer y decidimos ir a verlo a otra playa distinta. Nos fuimos a una un poco más alejada al norte, Phra Ae Beach y nos sentamos en la arena pra ver como poco a poco se fue escondiendo el sol.

Puesta de sol en Phra Ae Beach

Puesta de sol en Phra Ae Beach

 

Luego nos fuimos directos a casa a ducharnos para ir a cenar y tomar algo. Antes de eso, hablamos con la persona de la recepción de nuestro bungalow para reservar el Tour de las 4 Islas. Llamó a una empresa local y dijo que nos pasarían a buscar a las 8 de la mañana. El precio fueron 800 bahts (21€) por persona.

Descrubrimos que, en Koh Lanta, la zona para salir por la noche cambia en función del día y está indicada en los mapas de la ciudad que se pueden encontrar en el Seven Eleven. Además, el camino hacia el sitio, que suele estar en la playa, lo indican con velas a ambos lados del camino. El bar que tocaba era el Pangea, pegado a la playa. Al llegar vimos que había bastante gente y sonaba música electrónica. Allí estuvimos un rato hasta que decidimos ir a dormir ya que al día siguiente íbamos a ir a visitar varias islas de la zona.

 

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Día 9: Destino Koh Lanta

Salimos del hotel en dos coches de Uber directos al aeropuerto internacional de Chiang Rai, donde cogeríamos el avión con dirección a Phuket, pensando ya en nuestro destino Koh Lanta….

Salimos del hotel en dos coches de Uber directos al aeropuerto internacional de Chiang Rai, donde cogeríamos el avión con dirección a Phuket, pensando ya en nuestro destino Koh Lanta.
Lo primero que nos llamó la atención fue que al cruzar la puerta del aeropuerto, inmediatamente había un control de seguridad.

Control de seguridad nada más cruzar la puerta del aeropuerto

Control de seguridad nada más cruzar la puerta del aeropuerto

 

Lo segundo, que al ir a por la tarjeta de embarque, nos la dieron en una especie de ticket de la compra. Y, por último, que en la sala de espera antes de subir al avión, había una zona reservada con asientos de madera para monjes y nobleza.

Tarjeta de embarque en formato ticket de la compra

Tarjeta de embarque en formato ticket de la compra

 

Viajamos con la compañía Thai VietjetAir y el trayecto duró algo más de 2 horas.
Nada más aterrizar en Phuket, después de recoger las mochilas, pasamos por la zona de las compañías de transporte para ver cómo podríamos ir desde Phuket a nuestro destino Koh Lanta.
Nos acercamos a un puesto que ponía “Tourist Information” sobre fondo negro, les dijimos que íbamos destino Koh Lanta, y únicamente nos ofrecieron la posibilidad del coche (nos enseñaron la imagen y parecía muy nuevo), en concreto un coche grande para 5-7 personas, por 5000 bahts (unos 132€) en total. La posibilidad del ferry destino Koh Lanta no nos la ofrecieron porque ya era tarde, el ultimo salía a las 13:30 y había que cogerlo en el puerto, que estaba a unos 30-40 minutos del aeropuerto y no nos daría tiempo a llegar.

Aunque pongan "Información Turística", solo van a intentar venderte viajes

Aunque pongan “Información Turística”, solo van a intentar venderte viajes

 

Al salir, nos esperaban con nuestro nombre en un papel para llevarnos al coche, pero al verlo nos dimos cuenta que nos habían engañado un poco, ya que es cierto que entrábamos los 5 pero bastante justos y el coche estaba en un estado regular, con las ruedas en muy mal estado. De hecho, durante el trayecto destino Koh Lanta, el conductor se bajo varias veces a revisarlas.

Coche en el que nos llevaron de Phuket a cerca de Koh Lanta

Coche en el que nos llevaron de Phuket a nuestro destino Koh Lanta

 

Conseguimos meternos con todas las mochilas en el coche, sabiendo que el trayecto iba a ser incómodo, y que duraría entre 3 y 4 horas.

Como sardinillas enlatadas

Como sardinillas enlatadas

 

Para añadirle más emoción a la ya “divertida” conducción por Tailandia, el conductor iba constantemente usando el móvil. Incluso tuvo una videollamada en el trayecto, en la que saludamos al hombre que estaba al otro lado del teléfono y tuvimos que grabarlo para que al volver nos creyesen y poder reírnos recordándolo.
Hicimos una parada a la mitad del camino para comer algo y al volver a la carretera empezó a diluviar, para añadirle más emoción al trayecto. Paró pronto, pero al rato volvió a caer bastante agua de nuevo. Todos los días que hemos visto llover, ha sido así. Lluvias muy fuertes durante poco tiempo. Finalmente, llegamos al lugar donde nos dijeron que nos dejarían, el puerto Hua Hin.

Puerto Hua Hin donde nos abandonaron a la aventura

Puerto Hua Hin donde nos abandonaron a la aventura

 

Allí sacamos el ticket del ferry por 20 bahts cada uno (unos 50 céntimos de €). No nos pidieron ni documentación ni nos dijeron dónde colocarnos. Lo que no sabíamos aún era que al cruzar al otro lado, no habría ninguna posibilidad de conseguir un taxi, un tuk-tuk o similar.

Billete del ferry

Billete del ferry

 

Esperamos unos 15-20 minutos hasta que llegó el barco y salió todo el mundo. Nosotros fuimos los únicos que entramos caminando y nos colocamos en una especie de pasarela para personas, aunque en realidad se podía ir donde se quisiese, entre los coches y las motos por ejemplo. Allí nadie decía nada.

Ferry con destino Koh Lanta

Ferry con destino Koh Lanta

 

Tardamos unos 10 minutos en pasar de un lado al otro y, al llegar, fue cuando nos encontramos con que no había casi nada. Íbamos pensando en encontrar un taxi o algo similar, pero no veíamos nada.

La "nada" al pasar al otro lado

La “nada” al pasar al otro lado

 

De repente, un coche bastante grande se paró a mi lado y el hombre que lo conducía bajo la ventanilla y me preguntó que adónde íbamos. Al decirle que íbamos en busca de un taxi, se rió y me dijo que era imposible en esa zona, que él nos llevaría y que además lo haría gratis.
Obviamente accedimos y fuimos hablando con él todo el camino. Nos contó que ya se había fijado en nosotros en el ferry y que se iba preguntando como íbamos a hacer para ir hasta la ciudad. Nos dijo que él también había sido un extranjero en otro país, cuando vivió en Estados Unidos y que sabía lo que eso significaba y que por eso quería ayudarnos. Nos comentó, también, que tenía varios bungalows en algunas zonas de Tailandia y nos invitó a pasar de visita al que tiene en Koh Lanta.

Después de preguntar a varias personas, consiguió dejarnos en la misma puerta de nuestro bungalow. Da gusto encontrarse con gente así y estamos muy agradecidos.
Una vez que dejamos las cosas en las habitaciones, nos fuimos caminando hasta la playa más cercana.

Oscureciendo en Koh Lanta

Oscureciendo en Koh Lanta

 

Acababa de oscurecer y todo estaba lleno de mosquitos. Nos sentamos en las hamacas de uno de los bares, a la luz de una hoguera y se podían ver todas las estrellas.
Para acabar el día, fuimos a cenar a un restaurante vegetariano, el Happy Veggie. Lo de dentro de la piña es arroz con verduras y fruta. Impresionante.

Como dice una persona que conozco cada vez que prueba una comida nueva..."mi nueva comida favorita"

Como dice una persona que conozco cada vez que prueba una comida nueva…”mi nueva comida favorita”

 

Aunque por error trajeron cosas que no habíamos pedido, estaba todo buenísimo. El mango con sticky rice estaba buenísmo.

Mi nuevo postre favorito

Mi nuevo postre favorito

 

Antes de ir a dormir, nos dimos un baño en la piscina y no parábamos de escuchar ruidos de animales. El más llamativo y sonoro, el de una rana atrapada en alguno de los conductos de la piscina, que lo hacía retumbar y que solo se escuchaba por las noches.

Estrenando la piscina

Estrenando la piscina

 

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Día 8: Templo Blanco y Bazar en Chiang Rai

Después de haber visitado ya muchos templos durante el viaje, nos levantamos sabiendo que hoy veríamos uno diferente y peculiar, el Templo Blanco en Chiang Rai. Aunque antes de poner…

Después de haber visitado ya muchos templos durante el viaje, nos levantamos sabiendo que hoy veríamos uno diferente y peculiar, el Templo Blanco en Chiang Rai.

Aunque antes de poner dirección a Chiang Rai, aún en la habitación, decidimos que para volver a Bangkok el último día del viaje a coger el vuelo de vuelta a Madrid, volaríamos desde Krabi en lugar de desde Phuket como habíamos pensado en un primer momento, para poder así aprovechar unas cuantas horas más en Krabi. Por lo tanto, nos ahorraríamos el viaje de Krabi a Phuket en minivan y, aunque perderíamos el vuelo desde Phuket a Bangkok, que ya lo teníamos sacado, ganaríamos unas horas más de tiempo en Krabi. Así que sacamos los billetes de Krabi a Bangkok, con un precio de 45€ cada uno con equipaje facturado con la compañía Thai VietjetAir.

Con eso solucionado, pedimos un Uber para que nos llevase a la estación de autobuses de Chiang Mai, en concreto a la Chiang Mai Bus Terminal 3, donde cogeríamos el autobús que nos llevaría a Chiang Rai, donde nos esperaba el Templo Blanco.

Estación de autobuses Chiang Mai Bus Terminal 3

Estación de autobuses Chiang Mai Bus Terminal 3

 

El ticket lo habíamos comprado el día antes, y al llegar a la estación, como aún teníamos algo de tiempo, decidimos comprar comida y café para desayunar. Después nos dirigimos al andén 20, que era el lugar del que salía el autobús de la compañía GreenBus. Fue puntual en su llegada y el autobús estaba limpio, tenía aire acondicionado, azafato y nos dieron una botella de agua al subir.

Billete de autobús Chiang Mai - Chiang Rai

Billete de autobús Chiang Mai – Chiang Rai

 

El trayecto duró algo más de 3 horas, por unas carreteras en obras que no estaban en muy buen estado y realizamos una parada por el camino, en una pequeña área de servicio con baño y puestos de café, zumos, comida…

Parada durante el viaje

Parada durante el viaje

 

La forma de conducir aquí es un poco peculiar. Las líneas contínuas no se respetan y, en ocasiones, se adelanta de manera bastante peligrosa. Hasta ese momento solo habíamos visto un accidente, pero en los días posteriores veríamos alguno más.
Una vez llegados a la estación de autobuses de Chiang Rai, fuimos caminando hasta el hotel, que se encontraba a unos 10 minutos. Todo se ve más viejo que en las anteriores ciudades.

Autobús bastante antiguo

Autobús bastante antiguo

 

Era el primer hotel del viaje, todos los anteriores alojamientos habían sido hostels. Además, este lo habíamos cogido con piscina. Por las fotos, podría parecer muy caro si el hotel estuviese en España, pero el precio fueron 23€ por persona con el desayuno de buffet incluido. La habitación tenía salida directa a la piscina con una mini terraza con mesa y sillas, y a la habitación no le faltaba detalle.

Piscina central del hotel

Piscina central del hotel

 

Antes de disfrutar de la piscina y relajarnos tras tanto viaje, fuimos a visitar el templo Wat Rong Khun, más conocido como Templo Blanco. Para llegar allí, el conductor de un tuk-tuk nos cobró 400 bahts (10€) por la ida y la vuelta y esperarnos allí mientras lo visitábamos. Tardamos unos 20 minutos en llegar desde el hotel.

Templo Blanco o Wat Rong Khun

Templo Blanco o Wat Rong Khun

 

A primera vista el Templo Blanco luce impresionante, ya que no se parece a nada que hubiésemos visto antes. Para entrar pagamos la entrada de 50 bahts (algo más de 1€) por persona y nos encontramos de lleno con una gran cantidad de gente en busca de la foto a la entrada del templo, un poco agobiante. Merece la pena fijarse en cada detalle. No tiene desperdicio.

El Templo está cargado de detalles

El Templo está cargado de detalles

 

Para entrar en la parte cubierta del Templo Blanco hay que descalzarse. La figura del Buda, parece 100% una persona real. De hecho, estoy seguro de que hay gente que sale de allí sin saber a ciencia cierta si es una persona o una figura, por su nivel de detalle. Además, las pinturas que hay allí son impresionantes, pero no permiten realizar fotos. Se puede ver un dragón que ocupa una pared completa, con un cerebro en la parte alta de su cabeza. En cada uno de los lados de la cara se pueden apreciar personajes famosos o sucesos ocurridos. Se pueden ver, por ejemplo, dibujos de personajes de películas, a Pikachu, a Doraemon, las Torres gemelas ardiendo…

Banco a la entrada del Templo

Banco a la entrada del Templo

 

Continuando la visita por los alrededores del templo, pudimos ver que estaban construyendo un templo dorado en el terreno colindante.

Templo dorado en construcción

Templo dorado en construcción

 

Además, había un pozo donde la gente lanzaba monedas y de algunos de los árboles que había, colgaban cabezas de personajes de películas, con un nivel de detalle espectacular.

Piratas del Caribe también está presente

Piratas del Caribe también está presente

 

A la salida del templo, había un mercado local en el que aprovechamos para comprar algo de comer y algún recuerdo.
Del templo, nos fuimos directos al hotel, ya que teníamos muchas ganas de descansar y probar la piscina. El agua estaba bastante fría y no invitaba a estar mucho rato dentro, aunque sirvió para relejarse un rato y, además, pude probar la ultima compra que había hecho para mi GoPro, un Dome, que es un accesorio para las GoPro Hero 5 y 6 que permite hacer fotos en las que se ve lo que hay por encima y por debajo del agua.

Probando el juguete nuevo

Probando el juguete nuevo

 

Después, hubo tiempo para un rato de siesta porque el cansancio acumulado ya se notaba y así pudimos recargar las pilas para pasear por Chiang Rai.
Al lado del hotel había una especie de cafetería llamada “cat ‘n’ a cup”, donde podías estar sentado y a la vez rodeado de gatos. Entramos por la curiosidad, aunque sinceramente no me gustó. De haber ido yo solo, no hubiese entrado. Me recordó a algo similar que había visto en Japón, en la ciudad de Nara, donde había un bar en el que podías tomar algo rodeado de loros. Allí si que no entramos, ya que no creo que sea el sitio para tener ese tipo de animales por muy sueltos que estén.

Cafetería de gatos

Cafetería de gatos

 

Nos fuimos del bar y seguimos caminando, hasta encontrar un bazar cercano al hotel con numerosos puestos y un escenario con gente cantando. Una zona muy animada y donde pudimos comprar cosas a un precio que en España sería ridículo. Por ejemplo, pantalones cortos por menos de 3€ al cambio, mochilas por 3€, figuras, máscaras para la pared…todo hecho a mano.
Desde allí, fuimos caminando al sitio en el que cenamos. Un sitio bastante escondido donde ponían hamburguesas con buena pinta, y así nos salimos de tanto arroz y noodles. Al acabar la cena, la chica nos ofreció unos huevos cocidos por ser el día de Pascua.

Cena no muy asiática

Cena no muy asiática

 

Para acabar el día, decidimos tomar algo en la azotea de un hostel cercano, situado delante del bazar, y temprano a dormir ya que al día siguiente volaríamos a Phuket, para desde allí buscar la forma de ir directos a Koh Lanta, donde pasaríamos los próximos 3 días.

Haciendo amig@s

Haciendo amig@s

 

VER EL ITINERARIO COMPLETO DEL VIAJE POR TAILANDIA

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1 comentario en Día 8: Templo Blanco y Bazar en Chiang Rai

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